‎¿Por qué elegir Nueva Zelanda como un centro financiero extraterritorial?‎

‎¿Por qué elegir Nueva Zelanda como un centro financiero extraterritorial?‎

Pequeño y geográficamente remoto, Nueva Zelanda está lejos de ser un centro financiero extraterritorial tradicional. Sin embargo, como parte de la region denominada Australasia, este país es financieramente sofisticado y ofrece a los inversores todas las ventajas de cualquier otra jurisdicción extraterritorial. Se pudiera decir que inclusive mucho más que cualquier otra.

Nueva Zelanda es una democracia parlamentaria estable, forma parte de la antigua Mancomunidad Británica de Naciones y esta comprometida con el resto del mundo a través de una serie de acuerdos de libre comercio. Con un sistema legal bajo reglas británicas, y teniendo el inglés como su idioma principal, es similar al Reino Unido en muchos aspectos. El país también pertenece a muchas organizaciones internacionales de alto perfil, tales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y el Banco Mundial.

Business-friendly Nueva Zelanda

Para el 2018, en el rankings de “Doing Business” de 190 naciones del Banco Mundial, Nueva Zelanda ocupó el primer puesto por segundo año consecutivo por la facilidad de hacer negocios y para iniciar un negocio. Esta pequeña nación tiene una clasificación más alta que Gran Bretaña, Australia, Estados Unidos y Canadá.

En el 2017-2018, el Índice de “Estado de Derecho del Proyecto de Justicia Mundial” (WJP, por sus siglas en inglés), clasificó a Nueva Zelanda en el séptimo lugar entre 113 países y jurisdicciones de todo el mundo, por su adhesión a la ley. Los factores considerados en esta evaluación incluyen, entre otros, ausencia de corrupción, gobierno abierto y comunicativo, derechos fundamentales, orden y seguridad, aplicación de regulaciones, justicia civil y penal. Una vez más, se clasificó por encima de Gran Bretaña, Australia, EEUU y Canadá.

En 2017, Forbes calificó a Nueva Zelanda como el segundo Mejor País para hacer Negocios, por delante de Gran Bretaña, Australia, EEUU y Canadá, por aspectos tales como la libertad personal y la protección de los inversores, los derechos de propiedad, la innovación, los impuestos, la tecnología y la baja corrupción, además de poca burocracia.

Con base en los rankings anteriores, Nueva Zelanda representa un entorno perfecto para hacer negocios, junto con las regulaciones necesarias para proteger su inversión.

A la luz de estos reconocimientos, el Ministerio de Negocios, Innovación y Empleo de Nueva Zelanda ha dicho que está “centrado en continuar apoyando el desarrollo del panorama empresarial de Nueva Zelanda, mientras comparte nuestro conocimiento y experiencia con otros países”.

Política y Gobierno

El Parlamento de Nueva Zelanda está compuesto por la Reina, representada por el Gobernador General y los miembros de la Cámara de Representantes. El Parlamento es más poderoso que la monarquía, con sus miembros elegidos democráticamente y conocidos como diputados.

Según el Legatum Prosperity Index, una importante encuesta que clasifica a los países según factores como la riqueza nacional, educación, seguridad y gobernabilidad, Nueva Zelanda ocupa el segundo lugar por segundo año consecutivo. Con su mercado abierto, libertad y fuerte sentido de la sociedad, esta es una de las naciones mejor gobernadas del mundo.

Nueva Zelanda es moderna, sofisticada y políticamente estable, clasificándose en la cima de las naciones desarrolladas por la transparencia gubernamental, los derechos civiles, las fortalezas comerciales y financieras, así como por la ausencia de corrupción.

Economía

En las últimas cuatro décadas, el gobierno ha transformado a Nueva Zelanda de ser una economía agraria, dependiente del mercado del Reino Unido, a una economía de mercado más industrializada y libre, capaz de competir a escala global. Sus principales socios comerciales son Australia, China, Estados Unidos y Japón. Con los años, Nueva Zelanda se ha vuelto más urbana. A pesar de esto, la agricultura y los recursos naturales siguen siendo los principales sectores industriales del país.

La riqueza de Nueva Zelanda también ha crecido constantemente en la última década. En 2016, su PIB fue de US$184.9bn, según lo informado por el Banco Mundial. En el mismo año, el PIB per cápita fue de US$39,412. Según Statista, la tasa de crecimiento del PIB actual es de 2.92% anual, y se prevé que aumente a 3% para el 2020.

Infraestructura

Las carreteras del país cubren casi 54,000 millas, incluidas carreteras estatales y carreteras locales, que unen 7 aeropuertos internacionales y 28 regionales, así como 14 puertos.

Nueva Zelanda también posee una extensa red ferroviaria, con 2.400 millas de vías que cruzan el país. Los transbordadores o ferrys entre las dos islas principales transportan más de cinco millones de pasajeros cada año, así como camiones y trenes. El gobierno ha dicho que está comprometido a continuar programas para aumentar las exportaciones, desarrollar mercados de capital, impulsar la innovación, aumentar la productividad y mejorar la infraestructura.

Impuestos

En términos generales, los residentes de Nueva Zelanda pagan impuestos sobre sus ingresos mundiales, mientras que los no residentes solo pagan impuestos sobre los ingresos derivados de Nueva Zelanda. Incluso eso puede mitigarse mediante acuerdos de concesión y doble imposición. El régimen se ha simplificado aún más, sin impuesto a las ganancias de capital, impuesto de timbre, herencia o impuesto al patrimonio. De hecho, su sistema de impositivo ha sido clasificado como uno de los más competitivos en el mundo desarrollado.

En resumen, para aquellos que buscan mayores retornos y privacidad, Nueva Zelanda claramente ofrece todas las ventajas para inversiones extraterritoriales a largo plazo.

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